domingo, 11 de julio de 2010

TESTIMONIO DE VIDA

EE2006_0119_07h

Siete Aguas, 19 de enero de 2006, 07h, jueves

Testimonio de Vida:

Sermón sobre la vida de la comunidad (Mt 18,1-35)

En este día, nuestro Dios nos invita a tratar con El, largo rato y a solas, el tema del testimonio de vida a la luz del cuarto sermón o discurso de S. Mateo contenido en Mt 18,1-35; y las Constituciones 46-56.

Ir orando en estos días sobre los sermones de Jesús, tan fundamentales y orarlos a trasluz de nuestras Constituciones puede ser de inmensa trascendencia si los oramos como conviene[1].

Invito a tomar hoy el discurso de Jesús sobre el testimonio de vida en comunidad (Mt 18, 1-35). Orarlo. Y para ello, ponernos en la presencia de Jesús, buscando su rostro, sentándonos a sus pies como María, hermana de Marta (Lc 10,38-42), absorbiendo con interés la enseñanza del Maestro, por quien quiero dejarme instruir, pidiéndole que sea El quien nos dirija con su voz las palabras de su evangelio. Que las introduzca en nuestro corazón, con una siembra eficaz, como la del sembrador que deja caer su semilla en buena tierra, que la prepara bien, al detalle, para que la semilla dé el 100 por uno.

Maestro, prepara mi tierra. Despedrega el terreno, quita mis durezas, quita mis espinos, mis malas hierbas, mis sentimientos fríos, mis pensamientos turbios, mi falta de fe, mi ateismo práctico, mi agnosticismo, mi falta de conocimiento experiencial de Ti. Introdúceme en tu presencia. Permíteme verte con mis ojos, percibirte más real que cualquier realidad visible, escucharte con mis oídos, tocarte, darte la mano, no temer tu presencia, no regir tu contacto, acercarme a ti, contemplarte, tener una experiencia viva y fresca de tu amor. Dame el don de la oración viva, de la unión íntima contigo. Imprime en mí tu presencia permanente. Quiero aprender de ti y contigo a vivir lo que aprendo.

No, no es conocer friamente tus discursos lo que pido sino abordarlos en su complejidad, desde el dinamismo propio de tu Palabra.

- Primero: Establecer el tú a tú de tu presencia, con un acto y estado de fe y amistad íntima.

- Segundo: Escuchar tu Palabra, pronunciada por tu boca, dirigida personalmente a mí, a solas, contigo, tú a tú, dialogando sobre tu Palabra, tu enseñanza, tu voluntad.

- Tercero: Recibir luz para verme a la luz de tu palabra, para conocerme a la luz de tu enseñanza, para contrastar tu ideal con mi realidad, y desear un cambio de mente, un giro existencial, una transformación de mente, de corazón, de postura. Adherirme a tu voluntad, desplazar la mía. Convertir mi mente a ti, mi corazón a ti, mi vida a ti. Dejarme trabajar por tu gracia. Contemplarte, sufrir y gozar, padecer y rehacer mi vida a la luz de esta conversación orante… Dejarme tocar por tu gracia, dejarme encontrar por ti, dejarme afectar por la contemplación de tu rostro y tu palabra.

- Cuarto: Trazar un nuevo sendero en mi vida, caminar por otro camino, por el que Tú me trazas. No desear deseo mayor que el de cumplir y poner por obra tus deseos. Querer poner en práctica lo que me dices, me explicas, me iluminas y me inspiras hacer. Preguntarte: Maestro bueno, ¿qué debo hacer? (Mt 19,16). Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para obtener la vida eterna? Comprender que la vida eterna no se obtiene sabiendo sino practicando la sabiduría. Viviendo de acuerdo a la sabiduría del corazón que está ocupado y habitado por Dios, el único Sabio (Rom 16,27). Desear y trabajar para poner en práctica lo escuchado e iluminado en la oración.

- Quinto: Proyectar la oración, que es aprendizaje de sabiduría, hacia la enseñanza y predicación de lo aprendido. Enseñar sabiduría. La sabiduría de la vida, la sabiduría del evangelio, aprendido a los pies del Maestro, escuchando su Palabra, Palabras del Maestro de Sabiduría (Prov 1-4).

Enséñame, Maestro tu evangelio. Instrúyeme. Maestro mío. Rabbuní… Hazme discípulo del Reino. Ahí estoy, Maestro, contigo. Un día que será inolvidable. Enséñame algo que marque entre nosotros, entre Maestro y discípulo un antes y un después. sea para nosotros , indeleble. Los discursos, o sermones de Jesús son instrucciones de vida, lecciones prácticas, que forman para la vida, para la vivencia, para la realización real de lo enseñado, para el testimonio de vida. Son discursos de vida, de halakah, de conducta, de camino. Son halakah. Heleq significa caminar, conducirse, comportarse. La Halakah describe una manera de vivir, un estilo de vida.

Qué importante será para nosotros, Jesús, escucharte, en este discurso que dibuja el mapa del testimonio de vida personal en el contexto de la vida comunitaria! Nuestra asimilación personal de la enseñanza de Jesús se refleja en hechos, se manifiesta al exterior como testimonio ante la comunidad. Los hermanos ven no nuestras intenciones, ni nuestras oraciones, sino las conclusiones a las que la oración nos ha llevado. Lo que ponemos en práctica de lo hablado con el Señor. Ya hemos orado el tema tan importante del a solas con Dios, de la necesidad de orar de cara a El, entrando en el cuarto, en el interior de nuestro ser, cerrando la puerta, y hablando con Dios en lo secreto. Pero nada hay oculto que no se manifieste al exterior, y lo que escuchamos en lo secreto es manifestado en los tejados. Las opciones tomadas en la oración se reflejan en la vida. Y claro, como no somos anacoretas, que vivimos nuestra fe en una ermita, o en una cueva aislados de los demás, sino que vivimos en sociedad, en comunidad, entre otros hermanos, Dios ha querido que la vida interior de oración se refleje en la comunidad con el testimonio de vida.

Mt 18, 1-5: Testimonio de vida de pequeñez, de humildad: El que se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los cielos.

Mt 18, 6-14: Testimonio de vida de consagración radical: Si tu ojo te hace caer en pecado, sácalo y échalo fuera de ti. Mejor te es entrar en la vida con un solo ojo, que con tus dos ojos ser arrojado al fuego del infierno.

Mt 18, 10-14­: Testimonio de vida de compromiso para que no se pierda ni uno. ¿Qué os parece si un hombre tiene cien ovejas? Del mismo modo vuestro Padre del cielo no quiere que se pierda ninguno de estos pequeños.

Mt 18, 15-20: Testimonio de corrección fraterna.

Mt 18, 21-34: Testimonio de perdón.

Const. 46: Claro testimonio

Const 47: primer testimonio

Const 48: Fuerte testimonio

Const 49: Testimonio de Pobreza, castidad y obediencia.

Const 50: Testimonio de corazones integrados y libres

Const 51. Testimonio de vida…de amor entre nosotros y gratitud de este amor.

Const 52: Testimonio de amor universal.

Const 53: Testimonio de no acepción de personas.

Const 54: Necesidad de testigos más que de maestros

Const 55: Vida sencilla

Const 56: Testimonio de pertenencia exclusiva al amor de Cristo



[1] Sabemos que este evangelista presenta la enseñanza fundamental de Jesús en 5 sermones o discurso importantísimos, enmarcados entre fórmulas introductorias y fórmulas conclusivas:

- El primero, el sermón de la montaña, introducido en Mt 5,1-2 y concluido en 7,28-29.

- El segundo, el sermón de la instrucción apostólica que va desde Mt 10,1 a 11,1.

- El tercero, el sermón en parábolas introducido en Mt 13,1-3 y concluido en 13,53.

- El cuarto, el sermón sobre la vida en comunidad, desde Mt 18,1 hasta 19,1.

- El quinto, el sermón sobre el fin de los tiempos, desde Mt 24,1 hasta 26,1.

Cinco sermones o síntesis que presentan sistemáticamente la revelación esencial de Jesús, nuevo Moisés. Discursos que evocan los cinco libros de la Revelación del AT, la Torah, la Ley, dada por Moisés en cinco libros: El primero: Génesis. El segundo: Exodo. El tercero: Levítico.El cuarto: Números. El quinto: Deuteronomio.

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